martes, 25 de octubre de 2011

Comunicación no verbal

Es fascinante como en las dimensiones de la vida es tan importante la comunicación no verbal y el papel que desempeña en todos los ámbitos.
¿Cómo sería un mundo sin ademanes? ¿Sin sonrisas? ¿Sin gestos? Sería un mundo sin identidad. 

El mundo, el hombre, necesita de lo simbólico y de lo mítico para sobrevivir. Una filosofía aplicada en lo cotidiano, pues no podría imaginar el planeta homogenizado por la carencia de comunicación no verbal. Por que si abordamos tan sólo este ámbito, el de las diferencias, nos encontramos con la diversidad de culturas. Por ejemplo, si en Japón alguien ofrece su mano de saludo es muestra de total falta de respeto e signo de insulto, en cambio  realizar una venia es lo ideal. Por el contrario agitar las manos o entrelazarlas en Latino América es un gesto de amabilidad y simpatía; es decir, los gestos y ademanes corresponden al contraste de las culturas.

La significación de “lo no dicho”  trasciende, impacta, desencadena. La experiencia multisensorial que nos ofrece es única debido a que su función radica en intentar darle forma a lo indefinible, una representación a lo inimaginable, él logra llegar donde no llega el lenguaje, él va más allá de una explicación lingüística.

Por esa razón no nos alejamos de la realidad, no podemos vivir sin símbolos, precisamos comprender nuestro entorno. Freud afirma que en el cristianismo hay un canibalismo, refiriéndose a la sangre y cuerpo de Cristo, mas no todos compartimos esa concepción, sin embargo le damos un significado.

Una persona no se permite hablar libremente sin ningún movimiento característico, un movimiento ideológico no tendría bandera sin un símbolo, no tendría una verdadera comunicación sin ademanes determinados de la región que habitan.
 
Si llevamos estos planteamientos a la práctica, tendríamos que detenernos a interpretar nuestro alrededor. Es curioso observar como una madre reprende a su hijo sin ninguna palabra, tan sólo con un movimiento de cabeza. Observar flirtear a un hombre rozando el cabello de una joven. Contemplar un abraso en un funeral o aplausos en una ceremonia. Percatarse del semblante que adquiere alguien que recuerda. La postura de alguien inseguro o tal vez una mujer con los brazos cruzados como manifestación de cerrarse a una idea.

Cruzar los dedos en signo de buena suerte o mentira. La reacción al ver un accidente, o el detenimiento fortuito del rostro ante la estupefacción. Un guiño de complicidad, camaradería o de coqueteo. El gesto de disgusto hacia una persona. La expresión de los niños al ver un dulce. El revolcarle el cabello a alguien o darle golpecitos en la espalda en forma de tranquilidad, felicitación o pésame, donde las palabras de cajón no tienen cabida.
Es por esto y mas que “los mensajes no verbales”  tienen más significación que “los mensajes verbales”.

Es inevitable proferir una idea sin acompañarla con “lo no dicho”, esta es una constante interrelación entre el idioma y el lenguaje no verbal. Pero lastimosamente este lenguaje tiene limitaciones. ¿Cómo podrían hablar dos personas en una habitación en la oscuridad con el lenguaje no verbal?

Aun así la comunicación no verbal es la esencia de los sentimientos, de lo emotivo, más no de lo referencial o racional. La expresión de temor es distinta en cada rostro expuesto a la misma circunstancia.
Todos sabemos que es el amor pero no lo podemos tocar, empero lo idealizamos colectivamente con un corazón.

Ahora, bien ¿Cómo entendemos lo que no se puede comprender? ¿Lo que no posee nombre? ¿Lo intangible?
La humanidad siempre necesitará de  “lo no dicho”.






Bibliografía


Notas de clase de teoría de la imagen. 



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